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miércoles, 8 de octubre de 2008

La coestima como motivador

Una vez entendido que la motivación es algo individual, cuya responsabilidad recae en la persona que la experimenta, que sólo puede ser alimentada y, en algunos casos, cuando se crea una necesidad, puede ser inducida a través de la aparición de nuevas expectativas; se está dando paso a otra visión para abordar el tema y, a la vez, se están generando las bases para la aparición de un nuevo concepto: La coestima.

La coestima es aquella actitud o proceso que permite motivar al individuo a través del intercambio, orientación y nivelación de las expectativas.

La coestima puede ser de tipo personal o empresarial. La personal es aquella que persigue mantener la motivación relacionando las expectativas individuales del equipo con las de sus líderes y/o el total de sus integrantes, mientras que la coestima empresarial se orienta a nivelar las expectativas que posee el empleado con las que ha trazado la organización en torno a él.

Pero para entender mejor el concepto de la coestima es importante diferenciarlo de otros elementos existentes en el lenguaje administrativo, como lo son: La estima y la autoestima, la empatía y el rapport, de acuerdo a lo que define el diccionario Vox de la lengua española.

La acción de estimar se entiende como la condición o aprecio que se hace de una persona o cosa por su calidad o circunstancia, así como la autoestima se refiere a la misma acción pero consigo mismo, mientras que la coestima busca generar una nivelación entre lo que el individuo espera lograr y lo que su entorno espera que logre.

Así mismo no tiene relación con la Empatía entendida esta como la participación afectiva y por lo común emotiva de un sujeto en la realidad de un tercero, puesto que la nivelación de expectativas que genera la coestima se hace bajo un ambiente de objetividad y certidumbre, donde el resultado debe beneficiar a ambas partes sin que intervenga el elemento emotivo.

También se diferencia del Rapport porque con éste se pretende lograr sintonía, armonizar con el tercero a fin de acompasarse con esa persona, en otras palabras marchar al compás de ella, en tanto que la coestima se orienta a conocer y nivelar las expectativas del individuo sin que ello signifique un cambio en el ritmo de la operación que se ajuste a él.

Cuando la coestima es utilizada de manera consciente y planificada en una organización es mucho más sencillo lograr resultados extraordinarios sin que ello signifique esfuerzos adicionales en materia de motivación, ya que esta se manifestará en la medida que las expectativas se van nivelando de acuerdo al incremento del reto que se propone tanto el individuo como a la empresa.



vía| Félix Socorro

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