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miércoles, 8 de octubre de 2008

La Empresa, el Gerente y la motivación

Hasta el presente se ha mantenido como concepto que la empresa es quien debe generar la motivación en sus empleados y para ello se han creado áreas y partidas presupuestarias para realizar estudios que conlleven a lograrlo, sin embargo es factible advertir que tal afirmación solo es posible si se observa a la organización como un ente ajeno al personal y se obvia aquella premisa que reza "la gente es la empresa".

Las organizaciones a través de sus gerentes poseen la responsabilidad de generar los escenarios necesarios para que aquello que en un principio sirvió de motivo se convierta en un agente que lo impulse a incrementar el nivel de expectativas y con ella su productividad y valor agregado del empleado, pero es humanamente imposible garantizar que los esfuerzos que realice una empresa sean efectivamente elementos motivadores, pues ello dependerá de la percepción individual de quien lo experimenta, su realidad y la forma en que pueda cubrir sus necesidades.

Un ejemplo de ello puede ubicarse en los aumentos salariales, aun cuando la organización realice esfuerzos por compensar a sus trabajadores de la forma más justa, los incrementos terminan por parecer extraordinarios a algunos, aceptables a otros e insuficientes a la mayoría, y tiene sentido: Las personas cuyo motivo principal fue emplearse para cubrir una necesidad se enfrentan luego al nacimiento de otras que demandan usualmente mayores ingresos, lo que trae consigo la aparición de expectativas superiores a las iniciales.

Elementos como el ambiente de trabajo, buena gerencia, salarios, beneficios y otros factores laborares han de fungir como ingredientes para mantener motivado al empleado, no para motivarlo, pues tal condición es de su exclusiva responsabilidad y solo él puede determinar si los esfuerzos que realiza la empresa satisfacen sus necesidades, pues de lo contrario la carga de la desmotivación recaería en un tercero que poco o nada tiene que ver con la necesidad ni con el motivo, pero sí con la expectativa.

Es simple, las organizaciones ofrecen oportunidades de crecimiento, desarrollo o de ocupación, a ello están vinculados los ingresos y estabilidad laboral que dependerán del desempeño de quienes se empleen en ella, así mismo las empresas deben ofrecen un ambiente acorde a su realidad el cual ha de estar orientado a facilitar las labores, alimentar la creatividad y propiciar una salud psíquica y física al personal en beneficio de todos y de los procesos que ella posee, elementos que al conjugarse de manera efectiva pueden motivar el interés por pertenecer a ella, pero no la necesidad de ello.

La necesidades varían en intensidad dependiendo del individuo, aun cuando pueden ser las mismas cada cual las jerarquizará de una manera particular, ello es lo que impide a las organizaciones lograr la satisfacción cuando se utilizan herramientas cuyo propósito es el de motivar y no el de mantener la motivación. El individuo se mantendrá motivado cuando observe que sus expectativas se encuentran niveladas con las de su entorno y viceversa.


vía| Félix Socorro

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