La presente investigación aborda el tema de la Dirección por Valores, realizando una propuesta, o sea, un procedimiento que permite introducir en la organización, de forma gradual y coherente, la inserción de la Dirección por Valores como complemento de la Dirección Estratégica por Objetivos. Todo ello partiendo de la experiencia práctica aplicada en la Dirección Territorial de ETECSA, Villa Clara.
Se aborda la importancia y trascendencia que adquiere hoy la Dirección por Valores como una herramienta conceptual idónea para integrar la planeación estratégica con la gestión de recursos humanos. Se muestra la evolución de los sistemas de gestión en Cuba, así como algunas conceptualizaciones de los valores, mostrando estos como los reguladores reales de la conducta humana. Presentando finalmente el procedimiento que se aplica en la Dirección Territorial de ETECSA, Villa Clara.
El tema de los valores se ha colocado en los últimos años en el centro del debate del pensamiento social y a partir de su análisis han surgido muchas interrogantes, algunas no han encontrado respuesta pero hay un aspecto que queda claro para todos; los valores se desarrollan en condiciones muy complejas y son necesarios para producir cambios en favor del progreso.
En Cuba es significativo este asunto dado que es la formación de individuos cada vez mejor preparados el centro de nuestro proyecto social, máxime cuando de esto depende la solución a las múltiples situaciones de la producción y de la sociedad en su conjunto.
La Dirección por Valores (DpV) pretende introducir realmente la dimensión de la persona dentro del pensamiento directivo. Es una herramienta conceptual idónea para integrar la planeación estratégica con la gestión de recursos humanos, las cuales acostumbran a estar relativamente distantes. Cómo función genérica la DpV tiene la finalidad de simplificar la complejidad organizativa, orientando la organización a encauzar su visión estratégica.
Una serie de valores empresariales determina lo que es importante para los principales implicados, cuyo apoyo es necesario para que el negocio exista y tenga éxito a largo plazo. Los valores identifican los resultados que más esperan los implicados de la organización y determinan el futuro deseado. Los valores aportan un sistema de control interno de la conducta, actúan de manera orientadora y reguladora y, al mismo tiempo, se comunican como afirmaciones de la moralidad y como señal distintiva del liderazgo personal.
El introducir esta herramienta de dirección es vital para poder guiar la formación de los valores que se quiere o se entiende necesario impulsar para conformar la cultura más adecuada y deseada dentro de los diferentes grupos sociales. Esta realidad se torna más sutil en estos momentos donde la formación y gestión de valores morales es esencial para la supervivencia del proyecto revolucionario cubano abocado a su más colosal batalla, la de las ideas.
Para trabajar los valores en la dirección es necesario comprender que estos son una herramienta o instrumento de dirección que sirve para rediseñar continuamente la cultura de la organización con el propósito de generar compromisos colectivos en proyectos nuevos e ilusionantes, a partir de introducir la dimensión de las personas dentro del pensamiento directivo y en la práctica diaria.
En todo grupo humano existen creencias y valores, lo que trata la dirección por valores es que los trabajadores de cada organización logren realmente compartir aquellos valores que necesitan ser jerarquizados en virtud de lograr no sólo más y mejores resultados: eficiencia, eficacia y efectividad, sino además la satisfacción y el compromiso de los trabajadores con la organización, sus objetivos y metas.
La inserción de la Dirección por Valores como complemento de la Dirección Estratégica por Objetivos es una experiencia que se aplica actualmente en Cuba, que se pretende extender a todas las empresas del país cuando estas tengan las condiciones necesarias. Sus principales objetivos en la empresa cubana son: generar conocimientos y competencia, integración y sinergia con la planeación estratégica y la GRH, mejorar la eficiencia, la productividad y calidad del trabajo así como la atención al hombre (Cabrera, L., 2004).
La gestión de los valores le permitiría al trabajador encontrar cuál es el sentido de su trabajo en función de los resultados que son necesarios alcanzar de manera colectiva. Es difícil que todos los trabajadores impulsen la organización en el mismo sentido. Si el que limpia, el contador, el director o cualquier otra persona no encuentran sentido a lo que hacen, no existirá una integración interna ni una adaptación al entorno que permita el desarrollo de nuevos proyectos para la organización.
Debe verse como finalidad de la dirección por valores, en las organizaciones cubanas, fomentar una cultura de compromiso. La cultura de compromiso requiere que converjan las estrategias de la organización con las estrategias personales para así incentivar el desarrollo personal con programas de calidad de vida en el trabajo. Hace ya algunos años que la empresa cubana se ha propuesto buscar a toda costa la eficiencia y la eficacia y son muchos los cambios que está enfrentando para conseguirlo. Entre ellos los más importantes están asociados a la implementación de sistemas de calidad, sistemas de gestión medio ambiental y el perfeccionamiento empresarial, entre otros.
Carlos Lage expresó: Se trata de un cambio en la mentalidad de los jefes, que tienen que comprender que el éxito o el fracaso de su empresa depende fundamentalmente de él, de su colectivo de dirección y de su colectivo de trabajadores. Sin esta transformación no podrá avanzarse.
Siendo la Dirección por Valores una herramienta de dirección sumamente novedosa, constituye un reto para la empresa cubana su implementación y puesta en marcha. Aún así, se han venido haciendo en los últimos tiempos diagnósticos de valores en empresas cubanas con resultados exitosos, por ejemplo: en la Empresa Eléctrica de Villa Clara, en la Empresa de Aseguramiento y Servicio de la Agricultura en Villa Clara, en el Contingente Blas Roca Calderío y en la Empresa Industrial Electrónica de La Habana, entre otras (Cabrera González, L., 2004; Aguiar Arteaga, D., 2004; Socorro Puentes, N., 2004; Espinosa Illas, H., 2005).
Otro ejemplo práctico de ello lo constituye el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC), quien ha definido un grupo de valores para los infocomunicadores. A su vez ETECSA se ha proyectado con la definición de los valores de los telecomunicadores; y aunque es válido señalar que en dichas organizaciones aún no se aplica una auténtica dirección por valores, ya existe una tendencia y una visión de hacia dónde deben tender los sistemas de gestión de los organismos que pertenecen a este Ministerio.
En este marco es que la dirección por valores se hace una necesidad, que en nuestra sociedad socialista adquiere una significación especial por la proyección como País, de asumir los valores como elemento primordial de los nuevos métodos y estilos de trabajo, respaldado por el Decreto Ley 252 de agosto del 2007, que plantea en su artículo 187: las empresas y las organizaciones de dirección que aplican el sistema de dirección y gestión podrán hacer uso de los valores no como un acto impositivo, sino como una necesidad de suma importancia para el logro de sus objetivos. Las empresas y la organización superior de dirección crearán un sistema de valores con la activa participación de sus trabajadores, el que deberá estar jerarquizado y orientado al logro de la estrategia integral.
La dirección por valores, aplicada racional y oportunamente puede constituirse en motivación importante de la acción personal. De conjunto con otros factores forman parte de la esencia en la ideología organizacional y la estrategia de la empresa. Entre otros métodos de dirección, el uso de valores integrados y representativos de la actividad empresarial, se convierten, de hecho, en fuerza impulsora para realizar el trabajo en una organización determinada, es por ello importante que la dirección y sus trabajadores, sean conscientes de los valores que se proclaman.
vía|Mayli Hernández Rodríguez
viernes, 12 de diciembre de 2008
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